Cuba y la Acupuntura

Tomado de: La pluma del Tocororo

En el siglo XIX arribaron a Cuba muchos  culíes chinos procedentes de Cantón. Culí es un apelativo utilizado para designar a los cargadores y trabajadores contratados con escasa cualificación provinientes de países asiáticos.La utilización de estos peones aumentó tras la abolición del comercio de esclavos. Entre estos chinos, llevados al país bajo términos de semiesclavitud, hubo botánicos y practicantes de la medicina tradicional.

Además, no es de extrañar que algunos chinos, mineros, campesinos o labriegos, tuvieran conocimientos médicos. Es muy usual, incluso ahora, ver a gente común tratar dolencias menores con el uso de masajes, acupuntura y preparados chinos tradicionales a base de frutas, hierbas y vegetales. Así que a Cuba llegaron ellos como fuerza de trabajo pero acompañados de su acervo cultural.

En el habla popular del cubano, al “Médico Chino”,que posiblemente nunca ha visto, se le considera como  practicante de técnicas inimaginadas y dueño de una panacea que curaría todas las dolencias. Así que lo imposible para el médico chino quedaría sin solución ante las manos de cualquier otro galeno.

En realidad no hubo un médico chino, sino varios. Efectivamente, durante décadas y décadas varias provincias de este país se han disputado la existencia del legendario médico procedente de China, famoso por curar graves enfermedades.

Debemos tener en cuenta además que con el establecimiento de la independencia formal de Cuba el 20 de mayo de 1902 quedaron abiertas las puertas de la Universidad de La Habana, única del país, a la juventud cubana sin discriminación de razas, sexos o ideas religiosas, lo que pudo permitir que no pocos hijos de inmigrantes chinos, que tenían ya buenos recursos económicos, se matriculasen en carreras universitarias, principalmente en la Facultad de Medicina.

Kan Shi Kom
El primero del que se tiene noticia es Kan Shi Kom que disfrutó de gran prestigio a mediados del siglo XIX en La Habana, donde residía en la calle Rayo esquina a San José y que a su muerte ocurrida en 1885 le siguieron unos funerales con gran pompa que fueron comentados en toda la ciudad.

Liborio Wong cuyo nombre original chino era Wong Seng fué un héroe de la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Era médico botánico de labradores chinos en las cercanías de Manzanillo  quien se incorporó al Ejército Libertador desde comienzos de la contienda y se destacó como capitán ayudante del Mayor General Modesto Díaz, con quien combatió valientemente en infinidad de combates y cuando se llevó a cabo el Pacto del Zanjón, el Capitán Wong Seng fue de los que salvó el honor de Cuba, al mantenerse junto a las fuerzas del Mayor General Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.

Juan Cham-Bom-Bián (Juan Chambombián) (Chang Pon Piang)

Indiscutiblemente el más conocido de los médicos botánicos chinos en Cuba lo fue el célebre Juan Cham-Bom-Bián. Su verdadero nombre, el que usaba al llegar a Cuba, era Chang Pon Piang, pero el habla popular cubano lo transformó en Cham-Bom-Bián que en castellano quiere decir Sol Amarillo. Sin embargo en un documento existente en el Archivo Nacional de Cuba correspondiente al expediente de la causa judicial que se le siguió por ejercicio ilegal de la medicina en La Habana, se le nombra Juan Chambombián y en esa forma lo llevan sus descendientes en la actualidad.

Este asiático, un estudiante de medicina llamado Cham Bom Biam, llegó a La Habana a finales del siglo XIX, con un contrato para realizar trabajos agrícolas en la localidad de Coliseo, en la occidental provincia de Matanzas.

Lo cierto es que Cham Bom Biam se las ingenió para continuar sus estudios hasta graduarse de Doctor en Medicina y de inmediato comenzó a ejercer como médico rural en el mismo lugar donde antes hacía sus labores en el campo.

Su notoriedad de excelente galeno, capaz de hacer milagros con sus conocimientos, hizo que lo buscaran enfermos de distintas provincias del país.

El reclamo de los habaneros hizo que se trasladara a la capital, donde acrecentó su fama, hasta que en el pueblo comienzó a circular la famosa frase de que si a un enfermo grave no lo salvaba ese médico chino, ya no había ninguna  esperanza.

Chambombián pertenecía a la etnia Jaca, del sur de China y como tantos de sus (continúa en La pluma del Tocororo)

La pluma del Tocororo

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

¡A ese no lo salva ni el médico chino! Esta es la frase muy popular que todos los cubanos conocen. Se usa cuando alguien está muy grave y ya no hay curación para él.

La frase se refiere a la excelencia de un supuesto doctor de China que residió en Cuba y se hizo famoso porque salvó a muchos enfermos de máxima gravedad.

Hay quienes piensan que el asiático al que se le atribuyen dotes tan excepcionales no existió, y que forma parte del imaginario popular. En mi opinión (muy poco o nada autorizada) la realidad es que seguramente hay una mezcla de realidad con fantasía que con el tiempo ha ido tomando cuerpo hasta fabricarse la leyenda.

En cualquier caso hay una serie de hechos que parecen ser seguros y que hicieron posible el mito.

En el siglo…

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